


¡Caray! Que gran acierto ha tenido
Maysun con su frase: “
El capitalismo no acaba de entender (ni empieza) el concepto de vacuidad”.
Y es que hoy he “disfrutado” de la ruta del budismo en su versión más disneyworldera. Subes 557 escalones a primera hora de la mañana (cuando digo primera, es primerísima, a las 5.30 para ser más exactos), con el estómago preguntándose que es lo que te ha hecho para que no le des de comer; sin haber dormido una hora (ni un minuto) después de un trayecto en tren (en tercera clase, un lujo oiga) bastante largo y con cansancio acumulado (y hambre, lo recuerdo). Consigo llegar a la cima, donde unos simpáticos mini (es decir, niños) monjes (budistas, que para eso estamos hablando de budismo) te reciben con un desparpajo inaudito, explicándote que, al tratarse de un lugar sagrado, tienes que despojarte de tus botas bañadas en barro y dejar que tus pies disfruten del fresco suelo mañanero (y el barro). Y tampoco olvidan recordarte que esa cámara de fotos tan chula que llevas colgando de tu hombro, ya la puedes ir guardando, porque fotos ni una, que es un lugar sagrado, leches!
Y es tan SAGRADO (con mayúsculas, para que quede claro lo sagrado que es) que está patrocinado por San Kodak (curioso que una marca estrechamente relacionada con la fotografía subvencione un lugar donde la foto es cuasi pecado) y por San Coca Cola.
Pues bien, todo lo anteriormente explicado es comprensible, razonable y aceptable. Yo no pongo las reglas. Lo que te repatea es que de repente, cuando ya no tienes escapatoria, aparezca un tipejo y te diga que tienes que aportar un generoso “donativo”. Si, tú, por ser el blanquito. Un generoso donativo que vendrá acompañado de su pertinente recibo, por un valor de, atención: 1000 rupias (unos 8 euros). Y me diréis que no es mucho. Pues para el nivel de vida de la zona si lo es. Y lo más fastidioso son las formas. A traición. Sin dejarte posibilidad de elegir, porque ya has subido los 557 escalones y “ya estás dentro del recinto hace rato”. Lo que no sabía el chico encargado de cobrar es que había dado con la horma de su zapato. Experto en regateo y en evitar pagos que vayan destinados hacia un clero. Si no es por no ir, pero…
En fin, si Buda levantara la cabeza...
PD.: realmente si era un lugar sagrado. Es más, digno de ver. De pagar, ya queda a merced de cada uno/a.